El caso llevaba absorbiéndome varias semanas. Me levantaba por las mañanas y no era capaz de pensar en otra cosa. Las duchas frías era un alivio, y luego el desayuno frío, y el pelo seco, y abrir la ventana y cerrarla antes de que se colara algún bicho. Todo era un alivio. La radio mezclaba a Sonny Clark con chistes de camioneros, y de esa forma conseguía liberar esfuerzo de coerción. El sol había quitado el color a mi copia de la Mona Lisa, y me sentía sin ánimos para volver a empezar la investigación. Bajé a dar una vuelta con la excusa de comprar cigarrillos. Sombrero puesto, chaqueta azul y cara sin afeitar. En el ascensor: 'Parece ser que va a llover. El tiempo aquí es más cálido', me dijo una mujer. 'Péguese un tiro, imbécil', le respondí. Al salir oí un disparo y comencé a divagar sobre mi influencia en algunas personas.
Una joven señorita se sitúo a mi lado esperando el verde del semáforo. Me acerqué a ella y le pregunté por la Estatua de la Libertad. 'Estamos en San Francisco, gilipollas. La Libertad está en Nueva York'. 'Muchas gracias por su amabilidad'. La dejé avanzar unos metros. Luego la seguí. Era curioso: había salido de casa a las 11 de la mañana, habían pasado 4 minutos y ya eran las 10 de la noche. Seguro que en la radio aún no se les había acabado el 'Cool Struttin'', pero a mí ya se me habían acabado los cigarrillos otra vez. Entré en el mismo local que Ella y allí estaba: sentada en la barra, al fondo. Me recordó a una película que por aquel entonces aún no se había estrenado, con Burt Lancaster y Ava Gardner, a quien todavía no han devuelto al zoológico.

Me senté a su lado. Llamé al camarero por su nombre ('¡Hey, Johnny!', 'Me llamo Stuart') y acerté en lo de camarero. Miré a la chica. Me devolvió la mirada. Bajé la vista y observé cómo se subía la falda. Ninguna marca de guerra. 'Oye, nena, te queda muy bien esa ropa, pero creo que estarías mejor sin ella'. 'Es usted muy hábil, sabueso'. 'Sólo para lo que me importa'. '¿Y yo le importo?'. 'Creí habérselo dejado claro'. 'La próxima vez no se confíe tan pronto'. Se levantó y se fue, dejando su copa a mi cuenta. '¿Sabes, Bernie?', le dije al camarero, 'volverá'. 'No volverá: es de Kansas'. 'Entonces iré a Kansas a buscarla. De todas formas, no tengo nada que hacer hasta el Apocalipsis nuclear. ¿Crees que lo pondrán por la tele?' 'Seguramente, e imagina todo lo que tendrá que pagar la empresa que consiga anunciarse en el último momento de vida de la raza humana'. 'Seguro que menos que lo que voy a tener que pagarte yo por estas dos míseras copas'. 'La chica se tomó 4'. '¿En 1 minuto?' 'Palabra de Stuart'.
Va por Adrián.
[EDIT: Comentado por agent_prov aquí].
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